23 octubre 2007

riiiing riiiing

el tiempo avanza como el viento sobre el mar, sin detenerse. y muchas veces su paso es el mejor cicatrizante para las heridas de la vida. hoy gracias a una llamada telefónica cerré una herida, fue bien grato el resumen, lo que sí al principio no fui bien recibido, una voz dura y/o molesta estaba al otro lado del teléfono, voz que me hizo meditar sobre lo acertado o no de mi acción, pero que va, ya estaba en esa y había que terminar, y todo terminó muy bien, algunos recuerdos se sucedieron vertiginosamente en mis escasas neuronas, algunos gratos comentarios, cómplices y espontáneas risas, en fin, un diez, tal vez en un tiempo más podamos tomar un café juntos sin aquellos insufribles ladridos de antaño, de momento, mi cariño y mis buenas vibras, mereces lo que has logrado y mucho más, y, como dije algún día, si necesitas una mano, aquí tienes dos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Leí algo sobre las despedidas y lo quiero comentar.
Libértame, quiero dejar mi alma- dijo ella. Yo, yo, yo...qué egocentrismo! - respondió él. No dio cabida a más.
No sabía que con esa frase, se terminaba de romper ese preciado tesoro.
Se abrazaron, se besaron... y tal vez, hasta se amaron...
Él la esperó al día siguiente, pero ella ya conoció la libertad, esa que le impidió regresar...